—Fragmento de 'Pesadilla en Rosa'. John D. MacDonald [Libros del Asteroide]—
12 marzo, 2017
Tom, el padre de Ella, y ese cerdo de Ewing mantuvieron toda su vida una fuerte rivalidad. Tom nunca cedió lo más mínimo ante Ewing: defendió su tierra con uñas y dientes. Y educó a Ella para la lucha. Intentó convertirla en el hijo que necesitaba pero que nunca tuvo. Creció en medio de la lucha. Nunca conoció otra cosa. En Texas tienen una palabra para eso: «Miraestrellas». Un «Miraestrellas» es un caballo al que se castiga duramente cuando afloja la marcha o mira al suelo, por eso mantiene la cabeza siempre erguida, mirando a las estrellas, para escapar al castigo.
Así es Ella.
—Parlamento de Richard Farnsworth en 'Llega un jinete libre y salvaje' [1978]—
23 agosto, 2015
Raymond Chandler en un fotograma de 'Perdición'.
«Vivimos en lo que se llama una democracia, el gobierno de la mayoría, un espléndido ideal si fuera posible hacer que funcionara», le dice Potter. «El pueblo elige, pero la maquinaria del partido nomina, y las maquinarias del partido, para ser eficaces, necesitan mucho dinero. Alguien se lo tiene que dar, y ese alguien, ya sea individuo, grupo financiero, sindicato o cualquier otra cosa, espera cierta consideración a cambio [...] Hay algo muy peculiar acerca del dinero. En grandes cantidades tiende a adquirir vida propia, incluso conciencia propia. El poder del dinero resulta muy difícil de controlar.»
'El largo adiós'. Raymond Chandler (1888- 1959)
19 mayo, 2014
«Rodar es pasarlo mal. Hay mucha gente alrededor, hay que tomar cantidad de decisiones de última hora; es fácil perderse y además es agotador. Yo siempre digo que hacer una película es como extraer carbón, pero hay gente que no me entiende» | Gordon Willis (1931-2014).
Hoy toca vídeo. Un fragmento de “El bosque animado” en el que Alfredo Landa muestra su gran habilidad como comadrona. «¿A que soy el actor que mejor habla y come al mismo tiempo?» Le preguntaba a José Luís Cuerda. No solo Cuerda le daba la razón a este respecto.
Una vez estuvo claro que Landa iba a recibir el premio gordo del festival de Cannes por su interpretación en “Los santos inocentes”, cuentan que Pilar Miró, lideresa del cine español por aquel entonces, intentó que el galardón fuese compartido con Paco Rabal y presentar así el suceso como una especie de triunfo del cine español. Y así fue. Dick Bogarde, presidente del jurado aquel año, accedió al negociado no sin antes apostillar: «de acuerdo, pero el bueno es el pequeñito».
Hasta el PP ha homenajeado a Landa con la nueva ley de costas que, de forma sutil, alienta el ladrillazo torremolinero, propone Benidorm como ciudad multicultural y pretende una segunda colonización de suecas persiguiendo a españoles ahora depilados.
Alfredo Landa podía hablar de pájaros sin hablar de pájaros. Tenía ocurrencias tuiteras antes de Twitter. «Al pájaro se le conoce por la cagada que deja» decía.
Hoy he decidido cambiar la canción habitual del domingo por un vídeo. En esta semana de tanto epitafio, José Luís Sampedro ha tenido su propio final Manriqueño y se ha convertido en océano. Escucharle hablar era como oír a una persona con propiedades curativas. Uno está de acuerdo con lo que dice. También en lo que deja de decir.
«Sólo entonces, al cabo de los años, comprendí cuánto es lo que desaparece con semejantes seres humanos. Porque todo lo que es único resulta día a día más valioso en un mundo como el nuestro, que de manera irremediable se va volviendo cada vez más uniforme» escribe Stefan Zweig.
El vídeo que he dejado encima pertenece a la película "Blade Runner", esta es su historia: El dueño de la Tyrell Corporation (una especie de Steve Jobs), es tratado como un Mesías, un “Creador”, un nuevo Dios capaz de fabricar al hombre. Sus creaciones, a las que denomina replicantes, son indistinguibles (presume de ello) con una sola diferencia: crea réplicas con fecha de caducidad.
¿Quién es realmente más humano el original o la réplica?, ese es el tema de la película. Los test para distinguirlos buscan indicios en las emociones pero ¿acaso no tienen más emociones las copias que los originales? ¿los interrogadores del test son más humanos? La película nos dice que en esa comparación, el humano fracasa.
Al final de la historia, Roy Batty nos demuestra que su grado de humanidad es bastante más elevado que el del resto de los tipos nacidos de otra manera pero no mejor. Puede que el momento en el que Roy Batty inclina la cabeza y muere sea uno de los momentos más hermosos de la historia del cine. Él quiere tiempo, pero se apaga sin que nadie le ofrezca una prórroga.
Todo este preámbulo, viene a colación por las declaraciones que hizo el Fondo Monetario Internacional la pasada semana. Según el FMI, es necesario que se recorten las pensiones y se retrase más la edad de jubilación ante "el riesgo de que la gente viva más de lo esperado". El riesgo de que la gente viva más de lo previsto es, lo adivináis… insostenible, palabra de moda. No les cuadran bien las cuentas si nuestros ancianos no se mueren a la hora debida.
Hace ya mucho que vivimos en un capitalismo desenfrenado que devalúa a los seres humanos. En todo el planeta, la gente vale cada vez menos. Si todo lo que nos rodea se mide con criterios economicistas, está prohibido preocuparse por las personas, si, aún peor, supone una amenaza para sostenibilidad de las finanzas públicas ya no digamos. Cualquier ingenuo pensaría que la adecuada gestión de las cuentas de un estado tiene como fin que sus ciudadanos vivan con un aceptable estado de bienestar, pues bien amigos, la cosa es al revés, es necesario que la gente viva peor porque lo verdaderamente esencial es que las cuentas cuadren.
El FMI, con esta afirmación que no tiene nada de gratuita, ya nos abre una ventanita para que veamos el mundo que nos espera. Veamos un ejemplo que ilustre la forma de aumentar las tragaderas del personal. Pongamos el copago, otra perdiz mareada.
Primero se menciona la bicha pero nadie lo reconoce, de momento está prohibido decirlo abiertamente, antes hay que desgastar el asunto para que no sea tan evidente que se quiere hacer pagar a la gente dos veces por lo mismo. Nadie habla claramente de ello pero está en el ambiente, todos los políticos rehúyen el tema pero no en privado, la prensa marea la perdiz, todo se amplifica (no hay nada más fácil que no hablar de ello para que siempre te pregunten por lo mismo) y, al final, la insistencia, la repetición y el aburrimiento (esta es la clave, la gente cansada de oír una y otra vez lo mismo entra en una apatía donde ya le da igual el destino de la perdiz) transforma lo prohibido en cotidiano y se convierte en políticamente asumible y discutible. A continuación, con el melón ya abierto, empieza la demolición.
Al final, parece que la propia inercia de los acontecimientos nos ha traído hasta aquí pero todo obedece a una estrategia previamente planificada. Cuando el FMI habla de "el riesgo de que la gente viva más de lo esperado" no hace otra cosa que poner en marcha otra inercia, mencionar la bicha. Empieza a allanar el terreno de otro tema presuntamente tabú: retrasar más la edad de jubilación y reducir el dinero de las pensiones debido a que no nos morimos lo suficientemente deprisa.
Estos burócratas del FMI, obscenos e impresentables que, en la película de Ridley Scott trabajarían sin duda en la Tyrell Corporation, abogarían por llevar la obsolescencia programada a los humanos ya que no hay forma de que mueran a tiempo. Para ellos, sería ideal que fuésemos como los Nexus 6 de "Blade Runner" que, llegado el momento propicio, caducásemos y nos apagásemos.